lunes, 7 de junio de 2010

MPT INFORMA: Pulso Económico 4 de junio de 2010 - El verano caliente europeo (Pato Guzmán)

                                                        El verano caliente europeo


Patricio Guzmán

Después de la segunda guerra mundial, se abrió un periodo de crecimiento sostenido, la destrucción masiva de la guerra posibilitó una etapa de introducción de nuevas tecnologías y organización de la producción, junto a un mercado internacional bajo la hegemonía del dólar, y de la potencia económica y militar de los Estados Unidos, todo lo cual posibilitó un salto en la productividad. Esos fueron los años llamados ‘los veinte gloriosos’, pero a comienzos de los años 70 estos llegaron a un alto, con el progresivo agotamiento del modelo de acumulación, y de organización del trabajo industrial conocido como ‘Fordismo’. Al tiempo se multiplicaron los conflictos sociales y la inestabilidad política. Fue la era de la guerra fría y de los conflictos en los países de la periferia capitalista.

La desregulación que comenzó como respuesta a la crisis de los años 70 y se generalizó en los años 90 en el mundo, como parte de un nuevo modelo de acumulación capitalista, dio lugar a cerca de dos décadas de crecimiento capitalista. Pero facilitó la especulación masiva, el crecimiento basado en el auge inmobiliario, especialmente con el surgimiento de los mercados secundarios y de futuros. Gigantescas burbujas especulativas se difundieron por doquier. Fue lo que ocurrió con los mercados secundarios a partir de las hipotecas sub prime, que dieron lugar a una fiesta de ganancias, sin sustento real.

El colapso de Lehman Brothers el 15 de Septiembre de 2008 marcó un punto de inflexión en la economía global. Detrás se anunciaba la quiebra del sistema financiero. Las elites dominantes en los Estados Unidos, y del mundo entero, debieron arrojar pragmáticamente por la borda las recetas neoliberales, y recurrir generosamente al dinero del estado. Como suelen hacer, poco después, las autoridades anunciaron que lo peor había pasado y el mundo pronto retomaría el crecimiento.

Pero lo peor estaba lejos de pasar. Las burbujas especulativas no son el producto de situaciones extrañas, de una distorsión de la lógica mercantil, es el propio sistema de mercado capitalista el que permite que se desarrollen y exploten. A partir de un cierto punto, se transforman en crisis económica, y recesión. La globalización y la desregulación han acelerado la extensión y la profundidad de las crisis que saltan en horas de un país a gran parte del mundo.

La lógica de los mercados financieros, en la búsqueda de la máxima ganancia, provoca que los negocios den paso a la especulación, provoquen la aparición de precios especulativos, que se separan del valor de los bienes y procesos económicos que deberían representar, hasta que finalmente se saturan y explotan. Gran parte de los inversionistas saben que están haciendo sobre ganancias, están atentos al momento de que acabe la espiral alcista de precios sin respaldo real, y salen escapando ante los primeros indicios de caída del mercado. Hoy existen programas por medio de los cuales los inversionistas programan anticipadamente ordenes automáticas de venta de los títulos si bajan de un precio predeterminado. Este mecanismo ha multiplicado la velocidad de contagio de la caída de los mercados.

Cuando estalló la crisis financiera en la que con diversos capítulos seguimos inmersos, los intereses capitalistas privados afectados en nombre de los intereses superiores de la sociedad, presionaron por la intervención estatal para que acudieran al rescate con fondos públicos. Los paquetes de rescate y estímulo transformaron perdidas privadas en deuda pública. Para combatir los efectos de la desaceleración económica los estados incrementaron el gasto público, disminuyeron el costo del crédito y aumento el endeudamiento. Como resultado empeoró la posición financiera de los países y los eslabones más débiles comenzaron a enfrentarse a una situación cercana al default, ceses de pagos, con intereses de la deuda en alza, y crecientes dificultades para acceder a más deuda para hacer frente a los compromisos previos.

Las agencias de clasificación de riesgo, disminuyeron la calificación de Grecia hasta el punto considerado deudor basura. Lo que la dejaba sin ser considerado ‘sujeto de crédito’, pero tras ella tenemos una fila con Portugal, España, Irlanda e Italia. La banca más afectada por un cese de pagos en Grecia, hubiese sido francesa y alemana. Pero las consecuencias eran incalculables. La zona del euro y la propia moneda unificada estaban en cuestión. Después de muchas dilaciones, que agravaron el problema, los países y los montos de dinero implicados, Alemania tuvo que ceder y apoyar un paquete de de rescate europeo de 750 mil millones de euros. Con eso la Unión Europea compró tiempo. Pero ya entonces muchos analistas sostuvieron que no era suficiente para acabar con los problemas.

Ahora parece que llegó el turno de Hungría como una nueva Grecia. Después que el nuevo gobierno conservador húngaro, anunció un déficit fiscal para el año de 7 a 7,5% comenzó la presión en los mercados. Laios Kosa, uno de los principales dirigentes del partido gobernante reconoció que las posibilidades de que Hungría evitara una crisis como la griega eran pequeñas, y eso aunque la situación fiscal de Hungría ha mejorado en los últimos años. El déficit fiscal anunciado para 2010 es de 3.8%. Pero sigue su posición sigue siendo mala con cerca del 80% de deuda pública sobre el PIB, y algunos funcionarios han adelantado que será difícil cumplir la meta de déficit fiscal.

Ahora los gobiernos de cada país pretenden saldar esa crisis de la deuda reduciendo el déficit público, el endeudamiento, los salarios y aumentando la flexibilidad laboral, para recuperar la confianza de los prestamistas e inversores. Europa es la punta de lanza de una ofensiva contra las conquistas sociales sin precedente desde la segunda guerra mundial con despidos, recortes, congelamiento de salarios, reducción de la economía y diversos mecanismos de ajuste.

Es un cóctel recesivo tóxico en que la medicina aplicada al enfermo puede resultar en un recrudecimiento de la enfermedad. “La crisis financiera más grande de la historia esta mutando de entidades privadas (el sector bancario y de hogares) a entidades soberanas. En el mejor de los casos, los recortes fiscales golpearan la recuperación europea; el euro que está colapsando sustraerá del crecimiento de sus socios claves – los EE.UU., el Reino Unido, Japón y China. En el peor de los casos el sistema financiero puede desquiciarse si el euro se desintegra o el default soberano precipita desordenadamente una doble recesión. Sin un diagnostico objetivo, de 360 grados y una respuesta resuelta, podemos hundirnos más profundamente o enfrentar crisis más grandes que claramente no nos podemos permitir.” [1]



Problemas en la economía china.

Tras la recuperación de su crecimiento en 2009, China ha actuado como el mayor estímulo para las economías de otras regiones, el impacto en América Latina ha sido sustancial debido a la recuperación de los precios de los commodities mineros y agrícolas.

Hay señales, de que los esfuerzos de China por buscar mercados alternativos en Asia, para reemplazar la merma en Estados Unidos y Europa, y estimular la débil demanda interna con crédito barato y expansión de la masa monetaria, podrían estar llegando a su limite, en medio de un sobrecalentamiento y burbujas especulativas.

"El problema del mercado inmobiliario en China es en realidad mucho, mucho más fundamental, mucho más grande que el problema del mercado de vivienda en los EE.UU. y el Reino Unido antes de la crisis financiera". (…). Es más que (solo) un problema de burbuja”.

“el alto costo de vivienda podría obstaculizar el crecimiento futuro al hacer más lenta la urbanización. El aumento de precios también son un punto potencial de ignición política, especialmente entre los jóvenes que se sienten excluidos del mercado inmobiliario.

"Cuando los precios suben, muchas personas, especialmente los jóvenes, se ponen muy ansiosos", "Es un problema social".[2]



La volatilidad de los mercados bursátiles está muy asociada al carácter cada vez más especulativo de los movimientos e inversiones de capital. Refiriéndose al comportamiento volátil de la bolsa de Shangai, Michel Petits afirma: “Un mercado impulsado casi exclusivamente por los especuladores, y con poca o ninguna participación de los inversores fundamentales o lde valor, no es un mercado que presta mucha atención a las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Este proceso está impulsado en gran medida por las modas, los factores técnicos, los cambios de liquidez, y la señales del gobierno.

Entonces, ¿Por qué se desplomó este año la bolsa de Shangai? Se podría decir algo sobre el impacto de la crisis europea sobre los ingresos de las exportaciones. Se podría sugerir que la liquidez en el sistema está siendo impulsado a los bienes raíces en lugar de las acciones. Puede reflejar el contagio y nerviosismo por la caída de los mercados bursátiles en el extranjero.



Pero debemos tener cuidado de no leer demasiado en él. De hecho los intentos de Pekín para desactivar las burbujas inmobiliarias en las principales ciudades sin tener en cuenta la expansión de la liquidez subyacente, simplemente puede empujar el crecimiento de las burbujas de precios de los activos en otras partes, y esto puede causar fácilmente el aumento de precios de los mercados de valores de Shanghai. Pero esto no se debe interpretar como una señal de una mejora de la economía.[3]



El euro en problemas

La permanencia del euro – al menos en su forma actual - está en dudas, con la moneda única es la fortaleza o fragilidad de la construcción de la Unión Europea lo que está en cuestión. A pesar de los inmensos paquetes de rescate, los mercados capitalistas mundiales no han recuperado la confianza y siguen acosando a Europa.

La moneda única impuesta sobre economías con productividad, y comercio exterior muy diferentes, se ha transformado en un problema. En el pasado, los gobiernos europeos con moneda propia, podían producir dinero y recurrir a la devaluación para ajustar sus desequilibrios de la balanza comercial y su déficit fiscal. Ahora carecen de esta posibilidad, y tienen que aplicar medidas directamente contractivas, con la disminución de los salarios, del gasto público y del consumo.



La economía no funciona a partir de estadísticas muertas y formulas de modelos matemáticas, trata ante todo de hombres y mujeres, de relaciones sociales para la producción y distribución de bienes y servicios, de clases sociales, de la plusvalía extraída a los trabajadores y de la distribución del excedente. Inicialmente la crisis paralizó a la mayoría de la gente en una situación de espera, la mayoría creyeron a los grandes medios cuando reproducían el discurso de los tecnócratas de las clases dominantes, de que lo peor pronto pasaría, y volvería el crecimiento. Pero la confianza de los ciudadanos y la credibilidad de las autoridades están disminuyendo, y la parálisis se está transformando en indignación.





Un ‘verano caliente’

Haciendo un símil con la extensión de la mancha de petróleo, producto del derrame del pozo de BP, que desde las costas polucionadas de La Florida llegará hasta el Atlántico europeo, Marco Antonio Moreno sostiene que “Como se ve, estamos frente a uno de los veranos más opacos de la historia, en el cual la falta de previsión e ineficiencia ha desempeñado un rol crucial. Algunos datos que confirman esta hipótesis son el alto desempleo de la zona euro y de Estados Unidos, que junto a los recortes salariales y los planes de austeridad están creando el llamado “Estado de Malestar”. El FMI y el BCE han sido inflexibles frente al tema de la deuda y presionan a los gobiernos en vez de exigir al sistema financiero las reformas que permitirían acelerar el pago de la deuda sin incurrir en recortes draconianos.

Las agencias de calificación también hacen lo suyo y poco aportan en amortiguar el ciclo con la severidad de sus castigos. Se ha caído en una espiral perversa, donde la gravedad se potencia con más gravedad y el malestar con más malestar. Tenemos una gran mancha negra en el horizonte”.[4]



En Europa Occidental se anuncia un verano de inestabilidad política y agitación social como no se ha visto en muchos años, aunque lo que Moreno llama falta de previsión e ineficiencia, probablemente más bien muestra los limites de los tecnócratas enfrentados a los problemas irresolubles de la economía global capitalista, que estallan de muchos frentes contradictorios a la vez, mientras las medidas adoptadas para solucionar alguno provocan la emergencia de otros.



”Estamos en el Verano del descontento. Las deudas acumuladas por la zona euro son insostenibles y la presión de las agencias de calificación y de los tenedores de bonos de deuda soberana, no ayudan precisamente a dar una solución práctica a estos problemas.”[5]. La rebelión griega, puede contagiarse de una forma más explosiva que el contagió de la crisis financiera que se produjo tras el colapso de Lehman Brothers, siguiendo la ruta generalizada de planes de reducción del gasto social y los salarios en toda Europa.













[1] Roubini Global Economics. Nouriel Roubini and Arnab Das. “Back to the Future? The Shape of Reforms to Come…” May 31, 2010



[2] Wall Street clips. Yves Smith. “Chinese Monetary Official: Housing Risk Greater than in US, UK Pre-Crisis”. 1 de junio de 2010.

[3] China Financial Markets. Michael Pettis. “The Shanghai Market Isn’t Really Predicting Anything”. 3 de Junio, 2010

[4] El Blog Salmón. 4 de junio de 2010. Marco Antonio Moreno. Estados Unidos y Europa en el Verano del descontento

[5] El Blog Salmón. Marco Antonio Moreno. “Estados Unidos y Europa en el Verano del descontento”. 4 de junio de 2010.

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